viernes, 19 de febrero de 2016

Reflexiones – El Alto Costo De No Orar


Isaías 40:28-31 “¿Acaso no te has enterado? El Señor es el Dios eterno, creador de los confines de la tierra. No se cansa ni se fatiga, y su inteligencia es insondable. Él fortalece al cansado y acrecienta las fuerzas del débil. Aún los jóvenes se cansan, se fatigan, y los muchachos tropiezan y caen; pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán”.
El Padre celestial quiere que sus hijos hablen con Él. Jesús ha extendido una invitación para que hablemos con Dios de lo que sea. Él dijo que si tenemos una necesidad, pidamos; si buscamos respuestas, las tendremos; y si queremos que se abran oportunidades, toquemos y Él responderá.

Aún así, hay creyentes que no se comunican con el Señor, excepto en las emergencias. Descuidar la oración es costoso para el bienestar de la persona. Quienes no sacan tiempo para Dios cada día, están en una pendiente resbalosa. Se deslizan hacia el agotamiento, el desánimo y las dudas, para caer en una situación que daña su testimonio.
Ciertas situaciones exigen un precio emocional, físico y espiritual -que llamaremos cargas-. Esto puede agotarnos si tratamos de soportarlas solos. Pero Dios no quiere que tengamos ese peso sobre nuestros hombros.

En efecto, la Biblia manda que esas cargas sean puestas en el Señor (Salmo 55.22… Deja tus preocupaciones al Señor, y él te mantendrá firme; nunca dejará que caiga el hombre que lo obedece). “Bendito sea el Señor… que día tras día sobrelleva nuestras cargas”, clama David en Salmo 68.19.
Recuerda que Él está haciendo todo el trabajo para dar un giro a tus circunstancias. Por tanto, no hay necesidad de que tú sigas llevando esa carga.

Arrastrar preocupaciones y ansiedades es agotador, porque no estamos hechos para tales cargas. En el plan de Dios, Su fuerza llena por completo al creyente. Imagina los hombros de Jesús sobre los tuyos cargando con tus problemas. Lacarga no desaparecerá, pero la sentirás felizmente más liviana si se la entregas al Señor.

Oración: Dios misericordioso, te pido perdón porque he descuidado mi relación contigo y porque siempre acudo a Ti cuando estoy en dificultades. Ayúdame a separar un tiempo en el día para conversar contigo. Gracias por las muestras de Tu amor. En el nombre de Cristo Jesús, amén.

Por: Ritchie Pugliese

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