martes, 3 de febrero de 2015

Reflexión Cristiana.. Gritos del alma en momentos de dolor. .


Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica. Está atento, y respóndeme; clamo en mi oración, y me conmuevo, a causa de la voz del enemigo, por la opresión del impio; porque sobre mi echaron iniquidad, y con furor me persiguen. Mi corazón está dolorido dentro de mi, y terrores de muerte sobre mi han caido, temor y temblor vinieron sobre mi, y terror me ha cubierto. Y dije: Quien me diese alas como de paloma, volaría yo, y descansaría. Ciertamente huiría lejos; moraría en el desierto. Me apresuraría a escapar del viento borrascoso, de la tempestad” Salmos 55:1-8

Esta plegaria describe el dolor intenso de una prueba horrible, y su clamor desesperado puede palparse desde que uno está dando lectura a este salmos.

Su vida ha caído en un grave peligro, una tremenda crisis que ha golpeado todo su ser. Emocionalmente está acabado y podríamos pensar que su estado mental ya no da más.

Es tanta la presión, que desea huir de la guerra que ha caido sobre él, desea estar solo, olvidar su tierra, olvidar su misma vida terrenal.

Pide a gritos, lo que su alma anhela en ese momento, y pide alas de paloma para irse al desierto.

Sobre el siervo de Dios, ha caido golpe tras golpe de maldad, abuso, engaños, traiciones y fraudes. Por su mente no pasa el deseo de estar en el palacio, o saboreando un rico platillo de carnero de Bazan,

Tampoco está pensando en escribir salmos, o cantar alabanzas con el arpa. El dolor es tan intenso, que su mismo corazón se siente morir, y por esa razón, siente que los terrores de muerte lo cubren.

En este mismo instante hay en el mundo, millares de hombres y mujeres, pasando por la misma situación de David, quemándose en el calor de las pruebas, sufriendo en cuerpo y alma la angustia del bombardeo de las guerras del enemigo, que lanza disparos uno tras otro, y a veces en la misma herida, la vuelve a golpear.

Recuerda que siempre el prometió estar con nosotros hasta el fin de el mundo.. y a pesar de que la tierra tiene falsos Juezes, todo lo puedo en Cristo que me fortalece. . Filipenses 4:13

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