domingo, 26 de enero de 2014

Estudio Bíblico... Un llamado especial...


Fondo bíblico: Éxodo 3:1 al 4:17

Verdad central: Dios llama y equipa a la gente para una tarea especial.


Texto áureo: Lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. Éxodo 3:4



Objetivo
Reconocer que Dios escoge a las personas para una tarea especial, y apreciar su dirección divina.

Bosquejo

I. El encuentro divino

-- A. El llamado divino

-- B. La comisión divina

II. La respuesta humana

-- A. "¿Quién soy yo?"

-- B. "¿Quién eres tú?"

III. La promesa de ayuda

-- A. El Dios de acción

-- B. El Dios de poder

-- C. El Dios que provee

Introducción

Una de las experiencias más solemnes y trascendentes de la vida del cristiano es el llamado específico de Dios a hacer algo. La historia de Israel y de la Iglesia nos presenta numerosos relatos de personas a quienes Dios llamó para cumplir una tarea especial. El llamado y las respuestas-dadas fueron tan diversos como los individuos que fueron llamados. Algunos fueron llamados a ser líderes, otros fueron llamados a un servicio simple. Algunos huyeron, otros discutieron, y aún otros respondieron en obediencia inmediata. El elemento compartido por todos ellos fue la toma de una decisión. El relato del llamado de Moisés nos describe la asombrosa experiencia de un hombre. Este relato anima a los que ven sólo sus debilidades a enfocar en un Dios que sólo ve Su poder.

Comentario Bíblico

I. El encuentro divino Éxodo 3:1-10

-- A. El llamado divino

Uno de los principios fundamentales del servicio a Dios es que la tarea asumida se origina en el llamado de Dios. Nadie, sean cuales sean los talentos o la posición que tenga, podrá establecerse ante la presencia de Dios. Los puestos de servicio espiritual son dados por Dios soberanamente.

El relato de la vida de Moisés en Madián (v. 1) hace hincapié en esta verdad. La frase "apacentando Moisés las ovejas" en el idioma hebreo indica que éste era el oficio de Moisés; era pastor. Estaba viviendo tranquilamente en el exilio, lejos del puesto de príncipe que tuvo en Egipto.

Pregunta: ¿Qué diferencia hay entre los criterios que empleamos los seres humanos para determinar el potencial de una persona, y los criterios que usa Dios?

La gente a menudo juzga las cualidades de los demás según su inteligencia, habilidades, y capacidad para tomar decisiones. Las normas que Dios usa son diferentes. Moisés, un hombre que mató a un egipcio y huyó al desierto, no califica dentro de las normas humanas para una tarea especial. Pero Dios vio algo en Moisés que Él pudo usar.

Dios no llamó a Moisés cuando éste gozaba de los deleites del palacio de Faraón o de su preparación en la escuela de los egipcios. Más bien, este llamado de ser profeta nos muestra una rotura radical con todos los lazos del pasado. Cuando Moisés tuvo ese encuentro con Dios en forma de la zarza ardiente, no lo vemos preocupado con la situación del pueblo hebreo, ni con un deseo de ser su libertador. Más bien, todo el relato del llamado de Moisés se presenta como algo iniciado por Dios.

Aunque Dios es responsable de la preparación que mucha gente recibe aun antes de convertirse, sus talentos personales no desempeñan parte alguna en prepararlos para recibir el llamado de Dios a hacer su obra. Dios puede usar las habilidades y la educación de uno como lo hizo con Moisés, pero no juegan un papel importante en ser llamado o usado por Dios.

Los medios y los eventos que Dios utiliza para llamar a sus siervos escogidos son tan diversos como la gente a quien Él llama. Lo importante de la zarza ardiente es que esto era un evento nuevo y extraordinario en la vida de Moisés. Marcó un nuevo período en la interacción entre Dios y Moisés. La vida de pastor para Moisés había terminado; la nueva vida de ser un libertador y profeta estaba para comenzar.

-- B. La comisión divina

Moisés fue parte de un momento especial y sobrenatural. Estaba ante el Dios de sus padres (v. 6).

La repetición en los versículos 7 y 9 expresa que Dios estaba muy consciente de las aflicciones de su pueblo. Él había escuchado sus clamores y conocía sus penas. Este es un ejemplo de la gran compasión de Dios y de su entendimiento de la condición y las necesidades de su pueblo. El llamado de Moisés no se basaba en el corazón y las pasiones de él; ese llamado estaba basado en la compasión de Dios por Israel.

Moisés serviría como el representante de Dios. En el versículo 8, Dios expresó claramente sus intenciones: librar al pueblo de la esclavitud y llevarlos a "una tierra buena". En el versículo 10, Dios le dijo a Moisés que Él sacaría al pueblo de Egipto.

Pregunta: ¿Qué peligros enfrentan los cristianos si creen que el éxito o el fracaso en la obra de Dios dependen de ellos en lugar de Dios?

Los cristianos nunca deben olvidar la solemne responsabilidad de ser representantes de Dios. De la misma manera, nunca deben olvidar que después de todo, es Dios que cumple las tareas que Él les asigna. Son sólo instrumentos en sus manos. Ellos actúan como necios cuando empiezan a confiar en sus propias habilidades. Tengan por seguro que siempre fallarán, y hasta posiblemente desilusionarán a quienes sirven.

II. La respuesta humana Éxodo 3:11-13

-- A. "¿Quién soy yo?"

Mientras que el llamado de Dios a una tarea especial se basa en la soberanía y la gracia de Dios, la voluntad e iniciativa humana también están presentes y activas. Este pasaje nos enseña que al principio Moisés resistió el llamado de Dios en su vida. Su caso no es el único en las Escrituras. Otros dos ejemplos son Gedeón (Jueces 6:11-40) y Jeremías (Jeremías 1:1-12). Pero estos ejemplos muestran que, a pesar de la reserva humana. Dios puede transformar vidas. Moisés con el tiempo sería el gran líder de Israel durante este período formativo de la historia del pueblo.

Moisés resistió el llamado de Dios presentando cinco razones distintas (3:11; 3:13; 4:1; 4:10; 4:13). Dios consideró cada una seriamente y las contestó en forma completa y maravillosa.

La reacción inicial de Moisés es común a todos los que se encuentran ante la presencia y persona de Dios (lea, Isaías 6:5). A diferencia de su resistencia demostrada más tarde, la primera pregunta de Moisés demuestra una legítima reacción inicial de un individuo que es confrontado por Dios al ser llamado para hacer su obra.

Pregunta: ¿Cuáles son algunos de los beneficios que los cristianos recibirán al tener una correcta perspectiva de sí mismos delante de Dios?

La primera pregunta que Moisés hizo es una de dos preguntas críticas que todo cristiano debe hacer. Una correcta perspectiva de sí mismo en relación con Dios y su obra es fundamental para que el servicio espiritual sea efectivo. Esto nos recordará de quién es la obra, y refuerza el conocimiento de que Dios es el que realmente cumple la obra.

La respuesta de Dios a Moisés fue directa y poderosa; el asunto no era quién era Moisés, sino quién era el que lo llamó. Mientras más íntimamente conocemos a Dios, mejor nos entenderemos a nosotros mismos. Con una certidumbre absoluta. Dios le prometió a Moisés que Él iría con él. Para reforzar esta promesa. Dios le dio a Moisés una señal. Esta señal (la zarza ardiente) tuvo dos funciones: (1) Era una señal visible del poder y de la santidad de Dios que ha irrumpido en la escena de la experiencia humana; y (2) señaló el futuro seguro de un pueblo redimido adorando a su Dios en su santuario.

-- B. "¿Quién eres tú?"

La segunda reacción de Moisés refleja una segunda pregunta fundamental para todo cristiano: "¿Quién es Dios?" Más específicamente la pregunta debe ser: "¿Realmente sé quién es el que me llamó?" Para Moisés y los cristianos que buscan ser sinceros consigo mismos, esta pregunta contiene elementos de una fe sincera así como de duda humana.

Esta no es una pregunta de reflexión filosófica; es una pregunta respecto a una relación muy especial. Moisés y el pueblo tenían que saber cuáles eran las intenciones de Dios. Aunque Él era el Dios de sus padres, ¿cuál seria su futura relación con ellos? Al entender quién era Dios, sus preguntas serían contestadas.

PREGUNTA: ¿Qué pasos prácticos podemos tomar para crecer en el conocimiento de Dios?

El cristiano debe dedicar su vida a obtener más conocimientos de Dios. La lectura sistemática de la Biblia, la oración y el ayuno son pasos vitales y necesarios para crecer en el conocimiento de Dios. Mientras existe el elemento de divinidad soberana para conocer a Dios (Mateo 11:27), también existe el elemento de voluntad humana que responde positivamente a la dirección interna del Espíritu Santo (Salmo 27:8).

III. La promesa de ayuda Éxodo 3:14,15; 4:1-5.10-16

-- A. El Dios de acción

Dios expresó sus intenciones y futura relación con Israel a Moisés al revelarse como Jehová, un nombre derivado del verbo hebreo "ser", YO SOY EL QUE SOY. También incluye acción futura—YO SERÉ EL QUE SERÉ.

Dios se revelaría por medio de eventos y actos especiales en un futuro que todavía no revelaría a Moisés. Sin embargo, en los días venideros este Dios de acción obraría por medio de Moisés.-'Como líder de Israel, Dios le aseguro a Moisés que Su presencia sería la fuerza detrás de su liderazgo. Fue esta presencia divina que Moisés reconoció como la cualidad indispensable que lo distinguió a él y al pueblo de Israel de las demás naciones (Éxodo 33:16). Lo que distingue a los divinamente llamados al servicio de Dios en cualquier capacidad es Su presencia en sus vidas.

Jehová sería el nombre que el pueblo de Israel usaría para referirse a Dios "este es mi nombre para siempre" (3:15). Esta frase sugiere que la revelación de Dios continúa y es para siempre. A través de la historia de Israel, este nombre (y su forma corta Jah) apareció en muchas combinaciones que expresaban en forma precisa cómo Dios se había revelado a Israel: Libertador, Guía, Juez, Sanador, Proveedor y muchos otros.

PREGUNTA: ¿Cómo se ha revelado Dios a usted por medio de Su poder?

Dios continúa revelándose a sí mismo a aquellos que lo buscan. Él desea una íntima relación con Sus hijos; desea ser conocido de una manera personal.

-- B. El Dios de poder

En Éxodo 4:1 Moisés contradijo en forma directa la promesa de Dios en 3:18: "Y oirán tu voz." "Ellos no me creerán, ni oirán mi voz", dijo Moisés. Tenía que convencerse de que el poder de Dios en efecto estaba con él. La respuesta de Dios exhibió la gran paciencia que Él mostraba hacia las dudas de Moisés. Hasta le ofreció a Moisés tres señales—la señal de la vara, la mano leprosa, y la descripción de las aguas del río convirtiéndose en sangre. Estas servirían de señal al pueblo y a Moisés.

Para que un cristiano realmente sea efectivo en llevar a cabo los planes de Dios, debe asegurarse internamente de que el poder de Dios operará en su ministerio. Este poder sirve dos propósitos mayores: (1) como un medio para confirmar al cristiano y a los que él sirve que Dios verdaderamente está obrando (4:5); y (2) para los que no son creyentes, una demostración del poder y autoridad de Dios (4:8,9).

-- C. El Dios que provee

Moisés debió estar satisfecho desde un principio, cuando tuvo la experiencia de la zarza ardiente. Debió creer que Dios estaría con él y que cumpliría todas sus promesas. Pero a Moisés le faltaba crecer más. Con el transcurso de los años su relación con Dios se desarrollaría aun más mientras ministraba a Israel. En este momento de su vida, vemos que Moisés era como la mayoría de nosotros. Él tenía dudas también.

Al rogarle a Dios por última vez que enviara a otra persona en lugar suyo, es evidente que Moisés buscaba una razón para no responder al llamado de Dios. Una vez más. Dios demostró su paciencia tratando con las debilidades del hombre. Sin embargo, Él permitió que Moisés conociera Su ira también. La respuesta a cada pregunta sirvió para decirle a Moisés que Dios está consciente de las limitaciones del hombre, y escoge llamar a individuos a pesar de sus protestas. Dios le afirmó la misma verdad a Pablo cuando dijo: "Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad" (2 Corintios 12:9).

La última protesta de Moisés recibió una reprensión severa de Dios. Este pasaje muestra a Moisés muy desesperado. Moisés ya no podía postergar su decisión de ir o no. Dios le concedió una petición a Moisés, pero no lo libró de su responsabilidad. Si bien Aarón fue señalado como el portavoz, fue Moisés quien fue comisionado como el intermediario de Dios (4:16). El servicio a Dios es un asunto de sumisión: la sumisión de una voluntad humana y finita a un Dios paciente y todopoderoso.

Aplicación

La vida de Moisés demuestra que el llamado de Dios es tan único como la gente a quien Él llama. Dios no llama a un cristiano según sus talentos o dones naturales, aunque puedan ser importantes. Más bien, la comisión se basa en la elección soberana de Dios de un individuo para llevar a cabo Su plan. No vamos a imponer las normas de la sociedad secular de cualificaciones estrictas para un servicio espiritual al punto que no podamos reconocer la obra de Dios en la vida de ese individuo

La experiencia del llamado de Dios puede traemos a una etapa crucial de reconocer quiénes somos nosotros y quién es Dios. Debemos reconocer que no tenemos ningún poder para traer cambios permanentes y significativos sin el poder de Dios. Moisés no fue llamado debido a sus talentos, preparación, o éxitos personales. Moisés fue llamado porque Dios sabía lo que Él podía lograr por medio de él. Así como fue importante para Moisés saber quién lo llamó, así también el liderazgo espiritual y efectivo requiere tener un conocimiento creciente de Dios cada día.

Los que responden al llamado de Dios tienen la promesa de su presencia, poder y providencia. Sólo aquellos hombres y mujeres llenos "de fe y del Espíritu Santo" (Hechos 6:5) pueden ejercer liderazgo espiritual. Las poderosas manifestaciones del poder de Dios operarán en la vida de sus siervos para que los que no creen puedan creer y tener fe, y los que creen puedan ser fortalecidos y alentados.

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