martes, 3 de septiembre de 2013

Reflexión...Lo que Dios hace tiene sentido aun cuando no lo tenga para nosotros


Por muchos años he estado pensando en esas ocasiones cuando lo que Dios hace no tiene sentido.

El transcurso del tiempo y los consejos de algunos eruditos de la Biblia me han ayudado a aceptar lo que creo que es el concepto correcto acerca de esos períodos cuando la fe es fuertemente puesta a prueba.
Creo que he obtenido una mejor idea de quién es Dios y cómo trata con nosotros, especialmente en cuatro esferas específicas de actividad.


1.- Dios está presente e involucrado en nuestras vidas aunque parezca que no nos oye o que nos ha abandonado.

Un hombre había sido condenado a estar incomunicado en una celda oscura. Lo único que tenía para mantener ocupada su mente, era una canica, que tiraba repetidamente contra las paredes. Se pasaba las horas oyendo el ruido que hacía al rebotar y rodar por toda la celda. Luego la buscaba a tientas en la oscuridad hasta que la encontraba. Entonces, un día el prisionero tiró su valiosa canica hacia arriba, pero ésta nunca cayó al suelo. Sólo reinó el silencio en la oscuridad. Se sintió tan angustiado por la "desaparición" de la canica y por no poder explicar qué era lo que había ocurrido, que se volvió loco, y se puso a arrancarse el pelo hasta que finalmente murió. Cuando los oficiales de la cárcel entraron en la celda para sacar su cuerpo, uno de los guardias vio que había algo atrapado en una enorme telaraña que estaba en la parte de arriba de uno de los rincones de la celda. "Qué raro", pensó. ¿Cómo habrá ido a dar allá arriba esa canica?

Como la historia de este frenético prisionero ilustra, a veces la percepción del ser humano plantea preguntas que la mente no puede contestar. Pero siempre existen respuestas lógicas. Sencillamente, tiene sentido que aquellos de nosotros que somos líderes de Cristo no dependamos demasiado de nuestra habilidad para armar el rompecabezas, especialmente cuando tratamos de comprender al Omnipotente. No sólo la percepción humana es muy imprecisa y deficiente, sino que aun podemos confiar menos en nuestras emociones.


2.- El tiempo en que Dios actúa es perfecto, aun cuando parezca estar desastrosamente atrasado.

Uno de los mayores destructores de la fe, es el tiempo de actuar que no está de acuerdo con nuestras ideas preconcebidas. Vivimos en un mundo de ritmo acelerado, en el cual hemos llegado a esperar respuestas instantáneas a cada deseo o necesidad. Pero Dios no obra de esa manera. Él jamás está apurado. Y a veces, Él puede ser angustiosamente lento para resolver los problemas sobre los cuales llamamos su atención. Eso es casi suficiente para hacer que un creyente impaciente se dé por vencido y trate de buscar ayuda de algún otro. Sin embargo, es muy importante que nos demos cuenta de que realmente Él nunca llega tarde. Sencillamente el horario en que Él actúa es diferente del nuestro. Él interviene en el momento preciso para nuestro mayor bien.


3.- Por razones que no se pueden explicar, los seres humanos somos increíblemente valiosos para Dios.

Uno de los conceptos más imponentes que encontramos en la Biblia, es la revelación de que Dios nos conoce a cada uno de nosotros personalmente, y que día y noche piensa en nosotros. Él es omnipotente y omnisciente, majestuoso y santo, por toda la eternidad. ¿Por qué ha querido Él interesarse en nosotros, nuestras necesidades, nuestro bienestar y nuestros temores? Hemos hablado de situaciones en las que lo que Dios hace no tiene sentido. Pero su interés en nosotros, simples mortales, es lo más inexplicable de todo. Por lo tanto es lógico suponer que Dios, el Padre, está apasionadamente interesado en su "familia" humana, y siente nuestro dolor en esos momentos indecibles cuando un "mar de aflicción cubre nuestra "senda". Yo creo que Él lo siente.


4.- Sus brazos son muy cortos para luchar con Dios. ¡No trate de hacerlo!

Nuestras capacidades intelectuales son muy deficientes para que vayamos a poder discutir con nuestro Creador. Los adeptos a la Nueva Era no están de acuerdo con esto. Ellos dicen que cada uno de nosotros podemos convertirnos en dioses, sin tener que depender de nadie, con sólo concentrarse en un cristal y sentarse con las piernas cruzadas hasta que los dedos de los pies se nos queden dormidos. ¡Qué presumidos! No, difícilmente podemos reunir los requisitos para ser dioses, ni siquiera dioses insignificantes. Otro ejemplo de la arrogancia del ser humano es pensar que la creación simplemente evolucionó con el transcurso del tiempo y sin un diseñador. El Señor debe maravillarse ante la estupidez de esa idea.

Si de veras comprendiéramos la majestad del Señor y la profundidad de su amor hacia nosotros, indudablemente aceptaríamos esas ocasiones cuando Él desafía la lógica y las sensibilidades humanas. En realidad, eso es lo que nosotros debemos hacer. Cuente con que a lo largo del camino tendrá experiencias que le dejarán perplejo. Manténgase firme en su fe, recuerde que sin fe no podemos agradar a Dios. No sucumba ante la "barrera de la desconfianza", que es la herramienta más eficaz de las que Satanás utiliza contra nosotros, prosiga hacia la meta. Cualquier otro modo de actuar sería imprudente, porque nuestros brazos son muy cortos para luchar con Dios...

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